Últimamente he estado meditando mucho en las amistades entre hombres. Esto es porque apenas terminé la lectura de la trilogía El Señor de los Anillos. Al culminarla publiqué lo siguiente en mis redes sociales:

“Hay algo espectacular en la amistad que tiene Sam con Frodo. Entre toda la magia, maldad, dolor, aventura, lo más sobresaliente para mí, fue lo profundamente terrenal que era la amistad de Sam y Frodo. Era tan terrenal que casi era espiritual”.

Es una lástima que muchos varones hoy carezcan de ese tipo de amistad. Expresar cariño, hablarnos palabras de ánimo, confrontarnos, apoyarnos, demostrar debilidad, y aún expresar el gozo que tenemos en ser amigos, son cosas que en la cultura son menospreciadas. Cuánto nos convendría ser un poco más como Frodo y Sam.

Recuerdo una de las últimas escenas antes de destruir el anillo. Sam le dice en su sabiduría humilde: “Vamos, señor Frodo. Cargar con el Anillo no podré, pero sí cargar con usted”.

Hombre, ¿quién te carga cuando lo necesitas? ¿A quiénes cargas cuando ellos lo necesitan?.

Es un hecho que los hombres y las mujeres mantienen amistades de diferente manera. A menudo, las mujeres gozan de mayor profundidad y vulnerabilidad en sus amistades, mientras los hombres cuentan con ‘cuates’, pero pocos de ellos realmente gozan de una intimidad amistosa con otros hombres. 

Este asunto fue tratado en un artículo en el NY Times: “Conscientemente o de otras maneras, muchos hombres creen que hablar acerca de asuntos personales con otros hombres no es algo masculino. El resultado son amistades que a menudo son menos íntimas y más casuales entre hombres, lo cual vuelve las conexiones más tenues o difíciles de continuar”.

Los hombres conectamos en actividades. A menudo podemos bromear, competir, estar juntos y reírnos mucho… Pero cuando llega la hora de ser vulnerables, de compartir cariño o expresar emoción, los hombres rápidamente nos cerramos. 

¿Por qué cuesta a los hombres desarrollar amistades de esta manera? Aquí comparto algunas de mis conclusiones. 

1. Visión errada de la masculinidad

Primero, solemos pensar que los hombres no necesitan amigos. Tristemente, la cultura suele fomentar una visión muy individualista del hombre. Celebramos a personajes como John Wayne en la cultura anglo, o al “Chapo” y narcotraficantes, quienes no necesitan el apoyo de nadie más.

Además, solemos reducir la masculinidad a tener la capacidad para no expresar algunas emociones. Por ejemplo, le decimos a los niños que no lloren porque “los hombres no lloran”. También nos burlamos del niño que se expresa de manera artística o que quiere reflexionar sobre sus sentimientos. 

No nos debe sorprender entonces que los hombres no quieran tener amistades, ya que una amistad requiere una conexión emocional y una capacidad de comunicación vulnerable. Estas cualidades no solo son menospreciadas entre los hombres, sino relegadas a lo femenino o a lo homosexual. Si un hombre expresa interés en reflexionar sobre sus emociones, expresarse en el arte, ser vulnerable con otro hombre, expresar cariño y amor de manera verbal, los demás lo tachan de homosexual o de “niña”.R

2. Relación paternal

Como resultado de lo mencionado, no nos debería asombrar que el hombre poco desarrollado emocionalmente no sepa cómo conectar con su hijo varón. 

Es triste ver lo poco que muchos papás saben acerca de las necesidades emocionales y del vínculo sano que pueden tener con sus hijos varones. La relación paternal fue diseñada por Dios para proveer una manera de desarrollar el manejo saludable de las emociones. Tal relación da seguridad al niño para poder expresarse sin el peligro de ser rechazado.

Si los niños crecen con hombres que no saben cómo expresarles a ellos cariño, cómo comunicar su amor de manera verbal y no verbal, esto impedirá que generen un vínculo sano con ellos. Por lo tanto, no es de extrañar que no sepan hacer esto con otros el resto de su vida. Si la primera y principal relación con otro hombre carece de estos elementos, también lo harán amistades futuras con otros hombres.

3. No hay buenos ejemplos

Además, las amistades que se promueven a nuestro alrededor a menudo tiene a hombres que solo están juntos para compartir un vicio o jugar algún deporte. Son pocas las noticias de hombres que comparten profundamente juntos. 

Una de las amistades que sí se ha celebrado en los medios es entre los dos jugadores famosos de la NBA, Lebron James y Dwyane Wade. Esta amistad se ha fortalecido en medio de muchos obstáculos. Pero la celebración de esta amistad es inusual comparada a los otros tipos de amistades masculinas que se celebran. 

¿Por qué importa?

Tal vez, alguien diría, ¿realmente importa hablar de este tema? Creo que la Biblia nos enseña que sí.

Primero que nada, al ser creados a imagen un Dios trino, fuimos diseñados para vivir en comunidad y en dependencia de otros. Creemos que cada persona de la Trinidad es completamente Dios, pero también que viven en intimidad y comunidad plena y perfecta. Hay transparencia perfecta, y aún podríamos decir vulnerabilidad perfecta. Si nuestro Dios es así, y nosotros somos hechos a su imagen, nosotros necesitamos ser así. 

En segundo lugar, vemos la relación que tenía Jesús con sus discípulos. No cabe duda de que Él se expresaba claramente, aún emocionalmente. Tampoco puedes leer Juan 13 al 17 sin sentir el peso emocional de su amor hacia sus discípulos. No podemos contemplar de la misma manera el momento cuando lava sus pies, ni podemos imaginar la carga emocional que tenía Pedro al negarlo. Juan se refiere a sí mismo como el discípulo amado. Jesús tenía una relación profunda, emocional, e íntima con sus discípulos hombres.

Así que ¡sí! ¡Esto importa bastante! Los hombres fuimos diseñados para gozar de amistades profundas como la de Sam y Frodo, y como la de Jesús con sus discípulos. No te acomodes con solo tener “cuates”. Busca amigos que te puedan cargar cuando ya no puedas mantenerte en pie, y a quienes cargar cuando ellos ya no puedan continuar solos.

1 Comment

  1. José R Rodríguez julio 5, 2019 at 12:06 pm

    Muy buen artículo, ciertamente los hombres sobre todo en nuestra cultura latinoamericana necesitamos reflexionar en éste tema. Un saludos desde Venezuela Dios los bendiga.

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