Una de las relaciones más atacadas por el enemigo y por nuestro pecado es el matrimonio. La institución de la familia siempre está bajo amenaza, y esta guerra se da primero en el matrimonio. Si se puede destruir un matrimonio, se puede destruir una familia, y así luego se pueden destruir sociedades enteras.

Muchos de los conflictos matrimoniales se deben a que tanto esposo como esposa creen mentiras. Ellas nacen de no haber entendido qué significa ser una sola carne.

Aquí hay algunas de estas mentiras:

  1. “Algo esta mal, mejor no digo nada”.

Muchos creen que si algo está mal en el matrimonio, lo mejor que pueden hacer es mantener la boca cerrada. Esto simplemente no es cierto.

Cuando pensamos en ser una sola carne con nuestro cónyuge, podríamos comparar el matrimonio a un cuerpo. Si algo está mal en mi cuerpo, no debo simplemente “dejar que pase” y ver qué sucede después. Lo más prudente es visitar al médico. De igual manera, si uno de los esposos cree que hay algo mal en el matrimonio, es imperativo que esto se hable.

Es importante iniciar la conversación con preguntas y no con acusaciones.

Es importante iniciar la conversación con preguntas y no con acusaciones. Los hombres y las mujeres son diferentes y solemos hablar en idiomas distintos. Si percibes que algo está mal en el matrimonio, no empieces a acusar al cónyuge con lo que percibes. Haz preguntas para entender lo que él está sintiendo y viviendo.

  1. “No puedo confesar mi pecado a mi cónyuge”.

Pocas cosas son más peligrosas que el pecado no confesado. En el matrimonio, el pecado de uno siempre afectará al otro porque ambos son una sola carne. Cuando no confesamos nuestro pecado, perdemos una oportunidad para crecer juntos en gracia a imagen de Cristo, en capacidad de perdonar y humildad.

Si quieres dejar de lidiar con tu pecado, tu cónyuge es una de las primeras personas con las que debes hablar.

He escuchado a Jairo Namnún decir en varias ocasiones: “pecado confesado es pecado que pierde el poder”. Si quieres dejar de lidiar con tu pecado, tu cónyuge es una de las primeras personas con las que debes hablar.

  1. “Estoy seguro de que mi cónyuge está con alguien más”.

Casi en cada consejería matrimonial en la que he servido, uno de los esposos está convencido que su cónyuge está con alguien más. Puede que sea cierto, pero antes de que haya alguna evidencia que lo demuestre, somos llamados a ser misericordiosos y extender el beneficio de la duda. Cuando la confianza en un matrimonio se deshace, el matrimonio se llega a estancar y esto puede ser letal para su salud.

Aun si la sospecha es cierta, esta no es una razón inmediata para abandonar el matrimonio. Puede ser una oportunidad para reflejar el amor y el perdón de Cristo.

  1. “Mi cónyuge es el culpable de nuestro conflicto”.

Seguimos repitiendo la misma excusa de Adán en el huerto: “La mujer que me diste…”. Nos encanta jugar a ser víctimas. No nos gusta vernos en el espejo y reconocer lo que hemos hecho mal. La verdad es que casi todo conflicto matrimonial incluye a dos personas que están fallando. Solo hay un novio perfecto, y Él es Cristo.

Si tu matrimonio vive un conflicto, primero mírate a ti mismo.

Si tu matrimonio vive un conflicto, primero mírate a ti mismo. Antes de señalar a tu cónyuge, evalúa tu vida y arrepiéntete de tu pecado. Esto puede ser difícil, ya que creemos que señalar el error de nuestro cónyuge nos pone en un lugar de poder arriba de él, donde merecemos más de su atención. En verdad, ninguno de nosotros ha recibido lo que en merece. Por tanto, debemos proceder con la humildad de reconocer que los conflictos de todo matrimonio son de dos personas.

  1. “Mi cónyuge me quiere tener controlado”.

Hay muchos esposos que se quejan de cómo sus esposas siempre los quieren tener controlados. En muchos casos esto se da porque el esposo es poco comprensivo con su esposa. No entiende lo que ella necesita y quiere. Por tanto, siente que ella está detrás de él buscando algo que él no le puede dar.

Puede que esto sea cierto en algunos casos, y es importante que cada esposo y esposa encuentre su gozo en Cristo y no en su cónyuge. Con eso dicho, en muchos casos esto es un problema que surge de no escuchar al otro.

Las palabras de Pablo en Filipenses 2:3-4 son importantes en este asunto: “No hagan nada por egoísmo (rivalidad) o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás”.

Somos llamados a servir. Una parte central de esto es escuchar a mi cónyuge y entender en qué puedo servirle mejor.

  1. “Mi matrimonio es más difícil que el de los demás”.

Los matrimonios jóvenes en conflicto suelen creer que no hay otros matrimonios igual de conflictivos. Les aseguro que sí los hay. Todo matrimonio sufre conflictos de diferentes maneras.

El problema, en realidad, no es tu matrimonio. El problema es que en él hay dos pecadores peleando por ser el Rey del hogar. Sencillamente, un matrimonio logra paz y salud a medida que ambos están dispuestos a humillarse, bajarse del trono, y honrar a Cristo como Rey.

Un matrimonio logra paz y salud a medida que ambos están dispuestos a humillarse, bajarse del trono, y honrar a Cristo como Rey.

  1. “Ya no vale la pena pelear por mi matrimonio”.

Lo que nuestro corazón pecaminoso quiere lograr, y lo que el enemigo quiere hacer, es destruir nuestro hogar. Si nuestra esperanza está puesta en nuestro cónyuge o en nuestro matrimonio, será cierto que no vale la pena pelear por ello. Pero si el matrimonio es algo mucho mayor que solo el casamiento de dos personas, nunca valdrá la pena tirar la toalla.

El matrimonio fue diseñado por Dios para tu santificación, y para exponer la gloria y belleza del evangelio (Ef. 5). Esto será un proceso arduo, lleno de dificultades. Pero a medida que un matrimonio madura, será evidente que eso es gracias a la transformación que realiza el Espíritu Santo en ambas personas por medio del evangelio.

¿Qué piensas luego de leer todo esto? ¿Cuáles mentiras crees en tu matrimonio?

2 Comments

  1. Amalia Ayala diciembre 19, 2018 at 2:07 am

    Excelente artículo. Un aporte muy claro que ayuda a orientar la vida matrimonial basado en el evangelio!! Gracias Justin

    Reply
  2. Yojana de Gordillo diciembre 19, 2018 at 3:11 pm

    Qué importante es recordar estos puntos, no importa la edad matrimonial, siempre Satanás va a querer que este regalo de amor se extinga! Gracias por las advertencias y por la esencia de todo! Nuestro matrimonio no es lo más importante es Cristo en nuestra vida individual, estamos unidos en una sola carne para Su Gloria y Honra!

    Reply

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *