Todo cristiano entiende la importancia de pasar tiempo con Dios meditando en Su Palabra. Pero, aunque muchos lo entendemos, pocos lo practicamos. Además, cuando lo practicamos, a veces terminamos igual de vacíos que como iniciamos; no entendimos nada de lo que leímos, nuestro tiempo de oración se sintió ineficaz. En medio de eso, nos desanimamos y dejamos de hacerlo.

Aunque creo que no hay una manera correcta o incorrecta de tener nuestro tiempo con Dios, creo que la Biblia sí nos explica algunas cosas claras, puntuales y necesarias para caminar en intimidad con Él: Leer, meditar, orar, y ser fiel.

El que camina en intimidad con Dios, tal vez lo haga de diferentes maneras, pero siempre practicará estas cuatro disciplinas.

Leer: no te preocupes por la cantidad.

Para caminar en intimidad con Dios necesitarás leer la Biblia. Es allí donde Él se ha revelado. La Biblia nos explica quién es Él y qué ha hecho.

Algunos nos afanamos por la cantidad en nuestras lecturas. En cambio, te animo a empezar con poquito; está bien comenzar leyendo dos o tres versículos. Podrías leer un capítulo Proverbio al día y leerías el libro de Proverbios entero en un mes. El punto no es cuánto lees, sino la disciplina de abrir la Biblia y conocer a Dios en Su revelación escrita.

El punto no es cuánto lees, sino la disciplina de abrir la Biblia y conocer a Dios en Su revelación escrita.

Por supuesto, tener una lectura corta no es una razón para descuidar la interpretación de la Biblia. Todavía debemos interpretarla correctamente.

Meditar: no solo leas.

La cantidad que leemos no importa tanto como la calidad de nuestra meditación en la Palabra. El salmista nos recuerda en el primer salmo que el hombre bienaventurado medita en la ley de Dios de día y de noche (Sal. 1:2).

La meditación va más allá de simplemente leer, conlleva la idea de rumiar en la Palabra. La imagen tal vez sea un poco asquerosa, pero lo explica bien: cuando la vaca rumia su comida, la mastica y la mastica, la traga, luego la devuelve y la mastica más.

La meditación va más allá de simplemente leer, conlleva la idea de rumiar en la Palabra.

Cuando termines de leer, es recomendable que te quedes con una línea; algo que puedas escribir en una tarjetita. Luego deja que esa línea esté en tu mente todo el día.

Podríamos tomar por ejemplo el salmo 112. El primer versículo dice “Cuán bienaventurado es el hombre que teme al Señor, Que mucho se deleita en Sus mandamientos”. Rumiar este pasaje es ir palabra por palabra, saboreando lo que Dios nos dice. ¿Temo al Señor? ¿Me deleito en sus mandamientos? ¿Qué sería deleitarme y no solo obedecer sus mandamientos?

Orar: lo que estás meditando.

Cuando meditas en lo que has leído, encontrarás que esa línea con que te quedaste se vuelve fácilmente una oración. Tal vez Salmos 112:1 es un ejemplo muy simple de esto, pero si estoy meditando en qué significa temer al Señor y deleitarme en sus mandamientos, puedo orar eso por mí y por los demás:

“Señor ayúdame a temerte. Ayúdame deleitarme en tus mandamientos. Confieso que temo mucho al hombre, y a veces odio tus mandamientos porque quiero hacer lo que no te honra. Dame un amor profundo por tus mandamientos y por ti”.

Si tienes un listado de personas por las que oras, puedes orar por sus peticiones, y luego orar esto mismo por ellos también.

Cuando oramos la Biblia, no tenemos que preocuparnos por lo que estamos pidiendo, ya que sabemos que es la voluntad de Dios. Es su voluntad que le temamos y que nos deleitemos en sus mandamientos.

Donald Whitney, en su libro Orando la Biblia, dice lo siguiente:

“Básicamente, lo que tú haces es tomar las palabras que se originaron en el corazón y la mente de Dios, y las haces circular a través de tu corazón y tu mente de regreso a Dios. De este modo, Sus palabras vienen a ser las alas para tus oraciones.”

Ser fiel: deja de evaluar el resultado por cómo te sientes.

Muchas personas dejan de pasar tiempo con Dios porque “sienten” que nada cambia. Somos muy influenciados por nuestros sentimientos. Sin embargo, la Palabra de Dios nos llama a caminar en intimidad con Él independiente de lo que sentimos.

El caminar con Dios no nos promete buenos sentimientos. Nos promete intimidad con Él, la cual nos llevará a la santidad y al verdadero gozo.

El caminar con Dios no nos promete buenos sentimientos. Nos promete intimidad con Él, la cual nos llevará a la santidad y al verdadero gozo.

A veces, te sentirás cansado y sin ganas de abrir la Biblia… Hazlo de todos modos. Otras veces sentirás que Dios está lejos, pero no es así. Él no se ha ido a ningún lugar. Abre la Biblia y pasa tiempo en oración.

El crecimiento espiritual no se mide por cómo te sientes antes, durante, o después de pasar tiempo en la Palabra. Se mide a lo largo de la vida, mientras vas creciendo en amor por Dios, y ese amor se mide por la obediencia a Él. Así que, sé fiel a la lectura de su Palabra.

2 Comments

  1. Wilmer Calderon agosto 10, 2018 at 9:29 am

    Muchas veces pensamos que todo depende de cómo nos sentimos así mismos actuamos para orar y tener intimidad, y es más fácil buscar un pasatiempo en cosas que no tienen nada que ver con la palabra o la oración, pero este blog me anima a mantenerme en su palabra para su gloria.

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  2. Gabriela Castillo agosto 31, 2018 at 8:43 pm

    Me encanto,empezaré a entrar a este blog.

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