Al llegar a Iglesia Reforma muchas personas se extrañan con el concepto de membresía que manejamos. Cuando escuchan la idea de membresía muchos piensan simplemente que significa comprometerse a asistir a una iglesia. Otros han creído que la membresía es una clase élite, como un club social de la iglesia formado por los que dan más. Otros, que se trata del listado de quienes diezman.

En todas las conversaciones al respecto, hemos visto que la idea de membresía, aunque muy importante para la iglesia, ha llegado a ser diluida en su significado.

¿La Biblia habla sobre membresía?

El concepto de membresía no aparece explícitamente en la Biblia. Sin embargo, está escrito en gran cantidad de pasajes de una manera implícita. Empezando por el Antiguo Testamento, vemos cómo a Dios le importa reunir a un pueblo para sí mismo. Este pueblo le pertenece a Él y se identifica con Él. En el Antiguo Testamento, este pueblo es visible al mundo porque es una nación socio-política.

Después de que viene Cristo y se ofrece como el sacrificio expiatorio por el pecado, Él envía a su pueblo a hacer discípulos de todas las naciones. Este pueblo de Dios ya no es una nación socio-política, sino que es una nación espiritual, compuesta por personas de toda tribu, lengua, y nación. Es el grupo de personas que se están identificando con Cristo y Su muerte, y han sido unidas a Su cuerpo.

El bautismo es el símbolo visible que Dios ha establecido para identificar a los que han sido unidos a Cristo. El bautismo demuestra que uno se ha unido a la Iglesia.

Sin embargo, la Biblia exige mucho más que solo demostrar pertenencia a la Iglesia. La Biblia establece claramente que un cristiano debe pertenecer a una representación visible y local del cuerpo de Cristo. Esto es precisamente el propósito de la membresía.

La Biblia establece claramente que un cristiano debe pertenecer a una representación visible y local del cuerpo de Cristo.

La membresía en la iglesia local

La Biblia exige que cada cristiano viva profundamente con tres tipos relaciones específicas. Estas tres relaciones se dan dentro de una iglesia local, y no se pueden dar de una manera general en la Iglesia universal.

1. Pastores a ovejas

Primero, la Biblia exige ciertas cosas de los pastores que ellos solo pueden ejercer sobre ovejas pertenecientes a sus iglesia locales. Por ejemplo, los líderes de la iglesia son llamados a que “pastoreen el rebaño de Dios entre ustedes” (1 Pe. 5:2) ¿Quiénes son el rebaño entre ellos? ¿Deben pastorear a todas las ovejas en toda su ciudad? ¿Cómo se puede identificar a las ovejas entre ellos?

Ese “entre ustedes” no se refiere a la ciudad, sino a la representación local del pueblo de Dios, los que están entre la iglesia local. Pedro asume que hay una iglesia local visible que se puede identificar.

Los líderes de la iglesia también deben traer casos de disciplina delante de la iglesia. Pero, ¿qué personas deben los pastores disciplinar? ¿Deben disciplinar a todos los cristianos en pecado en su ciudad?

La respuesta es que los pastores son llamados a pastorear y disciplinar a las ovejas identificadas localmente con esos pastores y la iglesia que pastorean.

2. Ovejas a pastores

Al mismo tiempo, las ovejas son llamadas a tener un trato específico con los pastores. Los cristianos son llamados a “que reconozcan a los que con diligencia trabajan entre ustedes” (1 Tes. 5:12). En Hebreos 13:17, el autor dice “obedezcan a sus pastores y sujétense a ellos”.

Una vez más, ¿los cristianos deben obedecer y sujetarse a todos los pastores? Cuando habla de los que están “entre ustedes”, ¿se refiere a todos los pastores en toda la ciudad? Claramente, la respuesta es no. Se refiere a los que están entre la comunidad local de cristianos a la que el autor de Hebreos está escribiendo.

3. Ovejas a ovejas

Todo el Nuevo Testamento está lleno con mandatos de “los unos a los otros” (aquí tienes un listado de ellos).

Aunque tenemos la responsabilidad de hacer esto con todo cristiano, muchas de esas cosas simplemente no se pueden lograr sino en el contexto de una iglesia local. No podemos hacer esas cosas con todos los cristianos en nuestras ciudades regularmente, pero sí con unos pocos que deciden hacerlo unidos a nosotros.

En ese sentido, las ovejas con las que uno puede lograr cumplir con todos “los unos a los otros” son las que se identifican juntas, dentro de un cuerpo local.

Esto es precisamente la membresía de una iglesia local: una comunidad local de personas que se identifican juntas para ser pastoreadas por ciertos pastores, sujetarse y seguir a ciertos pastores, y vivir los “unos a los otros” juntos.

La visibilidad del cuerpo de Cristo

Aún más teológicamente, la membresía permite tener una expresión visible de una iglesia local. El cuerpo de Cristo es un testimonio visible de unidad, de amor, de gracia, y de santidad. Cuando no tenemos una herramienta como la membresía, esas cosas son difíciles de preservar y exponer delante del mundo.

La membresía permite tener una expresión visible de una iglesia local.

Y, aunque debemos celebrar unidad, amor, gracia, y santidad entre todos los cristianos, la membresía nos permite reflejar y exponer eso de una manera específica y visible. La membresía lleva la visibilidad del cuerpo de Cristo de una vista panorámica a una más cercana, donde se puede ver el resultado del evangelio en las interacciones más básicas del pueblo de Dios.

La membresía nos permite hacer todas estas cosas porque la iglesia local es un grupo de personas que se han sometido juntas al gobierno de Cristo, para vivir a la luz del evangelio y exponer al mundo este gobierno.

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