Existe una ironía en algunas iglesias locales: hablan mucho de liderazgo, pero carecen de buenos líderes. Muchas tienen escuelas, programas, y eventos de liderazgo, pero concentran el poder y la influencia en unos pocos.

¿Por qué queremos todo el poder?

Parte del dilema del desarrollo de líderes es el control que queremos ejercer. A muchos de nosotros nos gusta la idea de desarrollar líderes, siempre y cuando éstos sirvan en función a nuestro poder e influencia. En realidad lo que queremos no son líderes, sino empleados. No queremos darles poder para tomar sus propias decisiones.

La razón por la que funcionamos así es sencilla: muchos nos perdemos en construir nuestro reino en vez del reino de Cristo. Suena duro, pero en las veces que he observado este patrón de no querer compartir la influencia en mi liderazgo, ésta sigue siendo la razón principal. Yo quiero llevarme el crédito, quiero tener el control, y quiero toda la gloria.

Muchos nos perdemos en construir nuestro reino en vez del reino de Cristo.

Este problema requiere mucho más que unos sencillos pasos para desarrollar líderes. Será necesaria una cirugía a nuestro corazón. De hecho, se trata de lo que Cristo nos dice acerca del liderazgo bajo su gobierno.

En Marcos 9:35, Cristo dice lo siguiente:
Jesús se sentó, llamó a los doce discípulos y les dijo: “Si alguien desea ser el primero, será el último de todos y el servidor de todos”.

Nuestro liderazgo y desarrollo de líderes se ejerce para servir a otros, y nada más. En el reino de Cristo, solo hay un Rey y los demás somos servidores ejerciendo mayordomía sobre lo que le pertenece a Él.

Al entender la razón correcta para ejercer el liderazgo podemos contestar mejor la pregunta de por qué desarrollar líderes.

¿Por qué desarrollar líderes?

Para multiplicar el impacto.

Debido a que nuestro liderazgo existe para servir al prójimo, tenemos que pensar en términos de servicio. ¿Cómo podemos servir mejor a las personas a nuestro alrededor? Cuando todo el liderazgo y la influencia está concentrada en una persona se limita el impacto que podemos tener.

Esto es matemática básica. El desarrollo de líderes nos permite alcanzar a más personas con el mensaje de Cristo. Nos ayuda a discipular, capacitar, servir, y amar a más personas, porque no todo depende de un solo líder dando órdenes.

El desarrollo de líderes nos permite alcanzar a más personas con el mensaje de Cristo.

Esta idea de multiplicación es fundamental en el Nuevo Testamento. Cristo cuenta la historia de los talentos, y los servidores fieles son los que multiplicaron el talento que les fue encomendado.

Porque Cristo lo hizo.

Cuando vemos el ministerio de Jesús, Él tenía discípulos quienes le seguían. Durante todo el proceso de discipulado, Él no solo estaba trabajando en el carácter y la fe de ellos, sino que también estaba enseñándoles cómo ser líderes.

Cristo envió a sus discípulos a otros lugares para que ellos pudieran ejercer su ministerio (Mr. 10). Al regresar, ellos contaron lo que habían vivido y Cristo les dio retroalimentación. Existía esta relación de pupilo y maestro no solo para su desarrollo personal, sino para que también en el futuro ellos pudieran servir como maestros y líderes de otros (Mt. 16:17-19).

Porque los apóstoles lo hicieron.

Veamos el caso de Pablo. El ejemplo más claro son las cartas que él envió a Timoteo. Sí, estaba preocupado por el carácter y la formación de Timoteo, pero también por cómo Timoteo iba a guiar y dirigir las iglesias bajo su cargo.

Pablo le da instrucciones acerca de cómo ordenar la iglesia, manejar asuntos complejos, instruir a la iglesia, y qué tipo de líderes nombrar en la iglesia. En pocas palabras, Pablo estaba entrenando a Timoteo para ser líder.

Como demuestra este ejemplo, el desarrollo de líderes es necesario para equipar a la iglesia para la próxima generación. Si no estamos desarrollando líderes, la iglesia está a una generación de no tenerlos.

De hecho, Pablo da a Timoteo, en 2 Timoteo 2:2, un modelo a seguir básico para esta idea de desarrollo de líderes: “Y lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean capaces de enseñar también a otros”.

Pablo le está diciendo a Timoteo: ¡desarrolla líderes!

Para que la iglesia funcione bien.

Por último, si no desarrollamos líderes, no estamos entendiendo cómo debe funcionar la iglesia.

En 1 Corintios 12, Pablo nos explica que la iglesia es un cuerpo y que todos los creyentes tienen un rol en ella. En ese sentido, todos pueden ejercer liderazgo al usar sus dones y servir a la iglesia. Algunos ejercerán este liderazgo sobre más personas en base a su dotación y habilidad. Pero cuando no desarrollamos líderes, creamos un embudo donde solo nosotros estamos usando nuestros dones.

Si no desarrollamos líderes, no estamos entendiendo cómo debe funcionar la iglesia.

Al mismo tiempo, en Efesios 4, Pablo nos explica que el rol principal de los líderes de la iglesia no es hacer todo en el ministerio. Al contrario, nuestro rol es equipar al cuerpo de Cristo para que ellos hagan la obra del ministerio. Para llevar a cabo esa obra se necesitarán más líderes. En otras palabras, para que la iglesia funcione bien necesita que los líderes desarrollen más líderes.

Conclusión

Cuando entendemos que estamos participando en el reino de Cristo y estamos obrando por la fama de Cristo, la conclusión obvia es que desarrollaremos líderes.

En la medida que lo hacemos, veremos la multiplicación del evangelio. Claro, al estilo bíblico tú y yo no nos llevaremos el crédito, ni construiremos nuestro propio reino. Pero esto no debe ser un problema. Sabemos cómo termina toda la historia: el reino de Cristo se establece, y la gloria de Cristo permanece.

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *