El liderazgo se ha vuelto cool. Hay muchas personas en la iglesia hablando de este tema. Muchos quieren ser líderes y capacitar a otros. La idea de liderazgo cristiano es presentada como una contraparte a la idea cultural del liderazgo empresarial.

Sin embargo, si nos descuidamos al respecto, el liderazgo dentro de la iglesia puede parecer poco “cristiano”. Muchos pastores han caído en la trampa de intentar ser líderes contrariando el carácter demandado a un seguidor de Cristo. No me refiero tanto a las estrategias o procesos que usamos, sino más bien al fin de nuestro liderazgo y a la forma en la que lo desempeñamos.

¿Podemos hablar de liderazgo?

Para muchos, hablar de liderazgo puede ser complejo al considerar que este concepto, tal y como lo conocemos hoy, no aparece en la Biblia explícitamente. Sin embargo, la idea de liderazgo está escrita en muchas de las páginas de la Biblia de forma implícita.

Por ejemplo, hemos escuchado la historia de Moisés y Jetro. Este último ayudó a su yerno a organizar al pueblo y nombrar jueces en quienes delegar funciones. También conocemos la narración de la conquista de la tierra prometida y el papel de Josué. Los Reyes reflejaron buen y mal liderazgo. Cristo mismo expone el liderazgo perfecto, y los apóstoles fueron líderes en la iglesia primitiva. Además, el liderazgo es uno de los dones dados por el Espíritu Santo (Rom. 12:8).

Aparte de esto, debido a la gracia y misericordia de Dios, hay principios útiles en nuestra cultura, que no contradicen la Escritura, para guiar y dirigir bien a las personas. Podemos aprovechar esta sabiduría para administrar y organizar mejor los recursos de la iglesia.

Es lícito para los cristianos hablar de liderazgo. Sin embargo, debemos cuidar cómo lo hacemos. La Escritura debe ser nuestra autoridad.

Necesitamos asegurarnos de no caer en la trampa de considerar bueno todo lo que tiene que ver con liderazgo fuera de la iglesia y aplicarlo sin discernimiento. Al final, el liderazgo dentro de la iglesia o el liderazgo cristiano, debe ser diferente.

¿Cómo se manifiesta esa diferencia?

1. El liderazgo cristiano tiene a Cristo como fin

Tal vez parece obvio, pero lo que principalmente caracteriza al líder cristiano es Cristo. Cristo es el fin del liderazgo cristiano:

En primer lugar, todo lo que hace el líder cristiano lo hace para Cristo y bajo Su señorío. El líder cristiano vive para la gloria de Cristo en obediencia a Él. No busca su propia agenda, sino que busca cómo agradar a Cristo.

El liderazgo cristiano no busca su propia agenda, sino que busca cómo agradar a Cristo.

Segundo, el líder cristiano lo que quiere producir en sus seguidores es semejanza a Cristo. Pablo dice claramente en sus epístolas que el fin con el cual el trabaja es presentar a todos perfectos en Cristo (Col. 1:29).

2. El liderazgo cristiano tiene a Cristo como forma

No solo es el fin lo que distingue al liderazgo cristiano del liderazgo empresarial, sino que también es la forma. Nosotros no simplemente desarrollamos cualquier estrategia que nos ayude a cumplir metas, con la menor inversión de tiempo y esfuerzo, como es común en gran parte del liderazgo empresarial.

Dios no solo nos ha dado el fin: ser como Cristo. También nos ha dado los medios: ser como Cristo. Suena redundante, pero la única manera en la que podemos ayudar a otros a ser como Cristo es siendo un líder como Él. Pablo mismo le dice a los Corintios “imítenme como yo a Cristo” (1 Cor. 11:1).

La única manera en la que podemos ayudar a otros a ser como Cristo es siendo un líder como Él.

Conclusión

En todo esto no queremos abandonar la idea de liderazgo, sino filtrar nuestro liderazgo y sus prácticas por medio de la Palabra de Dios. Nuestra cosmovisión cristiana no nos permite aceptar simplemente cualquier filosofía o práctica cultural, pero sí evaluar todo a la luz de la Biblia, considerar lo bueno y desechar lo malo.

En ese sentido, el liderazgo como tal no es malo. Pero debe ser ejercido tal y como Cristo, con Cristo como su fin y con Cristo como su forma.

1 Comment

  1. Lisandro Gordillo julio 11, 2018 at 4:26 am

    Excelente comentario! Nos ayuda a no desviarnos malinterpretando los conceptos y mal usándolos, es claro, Cristo es el modelo a seguir.

    Reply

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *