No hay duda de que hay mucha confusión en la iglesia acerca del tema del diezmo.

Por ejemplo, algunas personas hablan de él como un mandato para la iglesia. Otras creen que simplemente deberíamos dar ayuda al necesitado y, mientras hacemos eso, no importa lo que hacemos con nuestro dinero.

¿Qué enseña realmente la Biblia del diezmo?

El diezmo bajo la ley

Bajo la ley judía, habían tres diferentes tipos de diezmos:

Levita (Núm. 18:21-24) – El primer diezmo era para apoyar a los levitas. Esta fue la forma en la que Dios cuidó de ellos económicamente. Todas las otras tribus de Israel tenían una parte de la tierra, excepto los levitas. El pueblo entero sostenía a los levitas y los sacerdotes trayendo parte de su cosecha.

Festival (Deut. 14:22-27) – Esta parte del diezmo era para ser consumida durante los festivales. Era apartada para que el diezmador mismo lo consuma en las celebraciones del pueblo de Israel.

Pobre (Deut. 14:28-29) – Este último diezmo era algo que se recogía cada tercer año y se guardaba en el templo para aquellas personas que no tenían terrenos, y no tenían acceso a ningún otro tipo de ingreso. El lugar donde se guardaba se llamaba el alfolí.

Una vez más, todo esto era bajo la ley mosaica. Es por eso que debemos preguntarnos, ¿cuál es la relación que tiene el cristiano con la ley? ¿Cómo es que el nuevo pacto y la obra de Cristo han influido en nuestra relación con la ley?

El cristiano y la ley

Hay dos pasajes que necesitamos considerar aquí. El primero es Mateo 5:17: “No piensen que he venido para poner fin a la Ley o a los Profetas; no he venido para poner fin, sino para cumplir”. El segundo es Romanos 6:14: “Porque el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, pues no están bajo la ley sino bajo la gracia”.

En estos pasajes, vemos que la relación que tiene el cristiano con la ley es distinta a la que tenía el pueblo judío. La ley ya no es lo que rige sobre el cristiano. Ahora estamos bajo la gracia. No estamos bajo el pacto de Moisés, sino bajo el nuevo pacto.

La relación que tiene el cristiano con la ley es distinta a la que tenía el pueblo judío.

La ley, en el Antiguo Testamento, existía (al menos en parte) para ordenar las ceremonias judías. La nación de Israel no solo era una nación, sino también una religión, y las leyes explicaban cómo se gobernaba la religión judía.

También es importante recordar que habían leyes civiles, que regían el funcionamiento de Israel como nación. Israel era una teocracia, lo que significa que su Rey era Dios. No había congreso, ni presidente… simplemente Dios era Rey. Y aún cuando tenían un Rey, ese Rey debería representar a Dios y nada más.

Es evidente, entonces, que el cristiano no es judío en el sentido religioso. Además de eso, la iglesia no es una entidad sociopolítica con gobernadores que rigen nuestro comportamiento civil también.

Bajo la gracia

Cristo ha cumplido la ley en su totalidad. Ya no hay templo, porque nosotros (su iglesia) somos el templo donde Él mora. Ya no hay sacerdotes, porque Cristo es el perfecto sacerdote. Ya no hay sacrificios, porque Cristo es el perfecto sacrificio.

En ese sentido, ya no hay diezmo a los levitas porque ya no hay levitas. Tampoco hay diezmo de festivales porque ya no celebramos los festivales. De hecho, ya no somos una nación terrenal, porque Dios tiene un pueblo de todas las naciones.

En el último caso, del diezmo al pobre, la iglesia ahora ha sido empoderada para que todos sean generosos y cuiden de su prójimo (Mt. 22:37-39).

Por tanto, debido a que Cristo ha cumplido la ley totalmente, ella ya no aplica al cristiano como algo obligatorio. Esto significa que no es pecado no diezmar. El diezmo, como ley, no es una obligación sobre el cristiano.

Sin embargo, esto no significa que los creyentes podemos dejar de dar dinero. Al contrario, el Nuevo Testamento pone el estándar aún más alto que el Antiguo.

El diezmo no es una obligación sobre el cristiano. Sin embargo, esto no significa que podemos dejar de dar dinero.

La generosidad bíblica

Pablo nos dice lo siguiente en 2 Corintios 8:9-10:

“Porque conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a ustedes se hizo pobre, para que por medio de Su pobreza ustedes llegaran a ser ricos. Doy mi opinión en este asunto, porque esto les conviene a ustedes, que fueron los primeros en comenzar hace un año no sólo a hacer esto, sino también a desear hacerlo”.

También, en 1 Corintios 16:1-2, escribe:

“Ahora bien, en cuanto a la ofrenda para los santos, hagan ustedes también como instruí a las iglesias de Galacia. Que el primer día de la semana, cada uno de ustedes aparte y guarde según haya prosperado, para que cuando yo vaya no se recojan entonces ofrendas”.

Estos pasajes nos recuerdan que el cristiano debe ser generoso con su dinero, en amor al prójimo y para el avance de la misión de Dios. Pablo está solicitando fondos precisamente para el avance del ministerio a los hermanos en necesidad. En ese sentido, el cristiano debe ser generoso con el prójimo y también con la iglesia local para que ella pueda servir a las necesidades que existen dentro de su comunidad.

Además, todos conocemos la historia famosa de la viuda que ofrendó dos pequeñas monedas. Esto fue considerado generoso por Jesús, no por la cantidad ni por el porcentaje, sino porque demostró sacrificio. La generosidad del cristiano no se determina por el porcentaje que da, sino por el costo que su generosidad implica.

Así como Cristo se sacrificó por nosotros, nosotros podemos sacrificarnos económicamente (y no solo económicamente) por los demás.

Así como Cristo se sacrificó por nosotros, nosotros podemos sacrificarnos económicamente (y no solo económicamente) por los demás.

Conclusión

Además de que entender que la Biblia nos dice que debemos ser generosos, es valioso recordar que dar de nuestros recursos también es un paso para hacer guerra en contra de nuestro pecado.

Dar es una de las maneras en las que podemos pelear en contra de que el dinero ocupe un lugar en nuestro corazón que no le corresponda. Si realmente creemos que ya tenemos todo lo que necesitamos en Cristo, no hay razón para ser tacaños con nuestros recursos. Confiamos en que Él nos va a cuidar.

Este es el punto de la enseñanza de Jesús en Mateo 6. Nosotros confiamos en Dios buscando primero su reino, tanto con nuestro tiempo y energía, como con nuestro dinero. Hacemos esto confiando en que Dios añadirá todo lo demás. Él nos cuidará y se encargará de lo demás en nuestras vidas.

Con eso dicho, no te preocupes tanto con dar tu diezmo; preocúpate por ser generoso.

3 Comments

  1. Guillermo junio 8, 2018 at 2:22 am

    Excelente artículo.

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  2. Rodney Tequia junio 8, 2018 at 4:12 pm

    ¡Me encanto este artículo! Me ha brindado mucha luz respecto al tema del diezmo. Me ha retado a ser generoso entendiendo que al dar reconozco que mi confianza y providencia viene de Dios y no de lo que tengo.

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  3. José Ignacio julio 1, 2018 at 3:02 pm

    Hola hola, estoy buscando la forma de contactarlo pero es un poco difícil. Quiero saber cómo hacer donaciones a ustedes. Saludos soy de México.

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