¿Qué debería hacer un discípulo de Jesús? ¿Debería solo hablar del evangelio? ¿Debería solo hacer discípulos? ¿Debería involucrarse en temas de justicia y misericordia? ¿Cuál es su responsabilidad delante de la política?

Esta clase de preguntas generan respuestas apasionadas de parte de muchas personas. Al mismo tiempo, hoy existe una conversación paralela que busca definir cuál es nuestra “misión” como tal. Aunque la palabra misión jamás es usada en el Nuevo Testamento, se busca una claridad en cuanto a cuál es la misión particular de la iglesia versus cuales son las otras cosas que la iglesia tiene libertad para desobedecer.

Parte de la razón por la que este tema se vuelve tan apasionante, es porque algunos sectores ignoran ciertos elementos de lo que Cristo demanda de ellos, y lo hacen en el nombre de la misión. Por ejemplo, algunos no ayudan al pobre porque dicen que la tarea principal de la iglesia es la proclamación del evangelio o hacer discípulos. Esta es su justificación para no hacer buenas obras. Por otro lado, otras personas no proclaman el evangelio porque ya están involucradas en una ONG.

Ante esto, nos conviene explicar las cosas que todo discípulo debe hacer, ya sea si llamamos a todo esto misión o no.

1. Un discípulo se consagra a Dios

Nuestra responsabilidad es glorificar a Dios sobre todo. Consagrar implica apartar algo para Él; reconocerlo a Él como algo mayor. Esto lo vemos en el gran mandamiento, cuando Cristo dice que amemos al Señor con todo nuestro ser (Mat. 22:37). Como Pablo dice en Efesios, Dios nos ha adoptado “para alabanza de la gloria de Su gracia” (Ef. 1:6). Todo lo que hacemos, lo hacemos para Su gloria (1 Cor. 10:31).

2. Un discípulo cultiva la tierra

El humano en general, y el discípulo de Jesús en particular, tiene la tarea de cultivar la tierra. Esto lo entendemos a raíz del mandato cultural.

Dios nos ha colocado en este mundo para descubrir y desarrollar todo lo que Él puso en la tierra para el bien común de la creación y para gloria de Él. Hacemos esto dentro de las distintas vocaciones a las que Él nos ha llamado.

En ese sentido, si por ejemplo eres doctor, busca ser el mejor doctor para la gloria de Dios. Igual si eres político, arquitecto, albañil, maestro, o pastor. Sea cual sea la esfera en la que te encuentras, busca cultivarla, desarrollarla, y servir bien para que Dios sea honrado.

3. Un discípulo cuida al prójimo

En el mismo pasaje del gran mandamiento, Cristo nos llama a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Luc. 10:27). Luego, Él nos da el ejemplo del Buen Samaritano.

El punto principal de esta enseñanza es que el cristiano se sacrifica a sí mismo por el bien de los demás. Busca servir a las necesidades del necesitado, proteger al vulnerable, y defender los derechos para las víctimas de injusticias mientras busca justicia.

4. Un discípulo comunica el evangelio

Somos llamados a proclamar las Buenas Nuevas. En la Biblia tenemos pasajes como Romanos 10, en donde Pablo nos recuerda la urgencia de la predicación. Tenemos también la Gran Comisión donde la idea implícita es que, para hacer discípulos, debemos predicar el evangelio para que las personas crean en Jesús y luego crezcan Él (Mat. 28:18-20).

5. Un discípulo crece junto a otros

Finalmente, un discípulo es llamado a crecer en su caminar con Dios junto a otros cristianos. Esto implica que el cristiano será parte de una comunidad de creyentes (la iglesia) donde ellos crecerán juntos. También implica que ellos harán más que simplemente comunicar el evangelio, ayudado además a los que apenas están empezando en el cristianismo a seguir creciendo y profundizando en la fe.

Aquí es donde compartimos lo que dice Pablo en Colosenses 1, que él buscaba “presentar a todo hombre perfecto en Cristo”. Participamos en el crecimiento de otros para que ellos se parezcan más a Jesús, y ellos invierten en nosotros para que también nos parezcamos más a Él.

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