Existe la idea errónea en el mundo cristiano de que el cristiano siempre tiene que ser feliz.

Entramos a las reuniones de la iglesia los domingos y todos ponen su mejor cara de felicidad, vienen vestidos en su ropa más alegre, y aplauden y cantan, lo cual demuestra el gozo que tienen. Sin embargo, muchos de nosotros reconocemos que lo que sentimos adentro no cuadra con lo que damos a entender por fuera.

Existe la idea errónea en el mundo cristiano de que el cristiano siempre tiene que ser feliz.

Hablar de la depresión dentro del ámbito cristiano también puede ser considerado polémico. El cristiano deprimido, según muchos, tiene un problema de fe. Mientras no niego que eso puede ser cierto, asumir esta postura en todos los casos reduce la depresión y la experiencia de muchos a una simple fórmula de “ten más fe y serás feliz”. Suena fácil, pero para muchos no lo es y para otros no es cierto.

Es importante considerar cuáles pueden ser las razones por las cuales un cristiano puede estar experimentando depresión. Estas pueden ser solo tres de ellas:

1. Depresión por el pecado oculto

No hay duda de que el ser humano es un ser integral. Lo que experimentamos espiritualmente nos afecta físicamente, y viceversa. David reconoció esto en el Salmo 32:3: “Mientras me negué a confesar mi pecado, mi cuerpo se consumió, y gemía todo el día”.

A veces el pecado no confesado genera graves efectos en el cuerpo humano. Con esto no solo me refiero a las consecuencias físicas que puede tener el pecado (por ejemplo, el alcoholismo puede llevarnos a problemas del hígado). En cambio, me refiero a que nuestros cuerpos responden cuando no son utilizado tal y como Dios nos ha diseñado.

Cuando buscamos algo en la creación que solo el Creador nos puede dar, nuestro cuerpo lo va a sentir. Consumir el pecado sin confesar el pecado nos cansará y nos entristecerá.

Cuando buscamos algo en la creación que solo el Creador nos puede dar, nuestro cuerpo lo va a sentir.

2. Depresión por la idolatría

Otra razón por la que nos podemos sentir deprimidos es porque estamos poniendo nuestra esperanza en algo que no la puede sostener.

Si, por ejemplo, colocas toda tu confianza en tu trabajo para darte significado, valor, e importancia, y resulta que te despiden del trabajo, ¿cómo crees que eso afectará a tus emociones? C. S. Lewis comenta al respecto:

“En este mundo, hay toda clase de cosas que ofrece darnos, pero nunca cumple su promesa. Los anhelos que nacen en nosotros cuando nos enamoramos por primera vez, o cuando pensamos por vez primera en un país extranjero, o abordamos una materia que nos emociona, son anhelos que ni el matrimonio, ni el viaje, ni el aprendizaje pueden realmente satisfacer. No hablo ahora de lo que normalmente llamaríamos matrimonios rotos, ni vacaciones, ni carreras estudiantiles. Hablo de la mejor expresión de tales cosas”.

3. Depresión por el sufrimiento

Vivimos en un mundo caído. Estar en esta tierra es una experiencia deficiente comparada al diseño original. La creación gime esperando que Dios la restaure (Rom. 8:22).

En este mundo, el pecado de otros también nos afecta. En muchos casos, traumas y experiencias del pasado nos pueden generar cierta depresión si no estamos dispuestos a hablar y trabajar sobre ellos. Por eso es recomendable que cada quien evalúe no solo las maneras en que ha pecado, sino también cómo otros han pecado contra él. Esto nos ayuda a medir cómo debemos responder al pecado de los demás.

Por otra parte, a veces simplemente vivimos con una tristeza profunda. Los místicos la llamaban “la noche oscura del alma”. En tales casos, es recomendable que la persona evalúe su vida con su comunidad cristiana para asegurarse de que no hay un pecado oculto o idolatría afectando su vida. Sin embargo, a final de cuentas, puede que simplemente esté sucediendo algo físico (como un mal sueño, una mala alimentación, o algo más delicado). Lo más recomendable en tales casos es visitar a un médico mientras hablas con tu comunidad cristiana para evaluar tu caso de depresión.

A veces simplemente vivimos con una tristeza profunda.

En un artículo reciente de Coalición por el Evangelio ellos citaron a Spurgeon donde el dijo

“Contra un abatimiento sin motivo no puede razonarse, ni el arpa de David podría deshacerse de él por hermoso que tocara. Esto mismo sucede cuando se lucha contra lo vago, contra lo indefinido que entristece y oprime el corazón… El cerrojo de hierro que tan misteriosamente asegura la puerta de la esperanza y mantiene a nuestros espíritus en una triste prisión necesita una mano celestial para quitarlo” (Discursos a mis estudiantes, p. 163).

Como hemos visto, la depresión puede tener varias causas y solo he mencionado algunas de ellas. Pidamos al Señor que nuestras iglesias sean un lugar seguro para hablar de este tema mientras aguardamos el día en que Él hará nueva todas las cosas.

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