Es fácil ocuparnos en cosas como predicar, aconsejar, y discipular. Nuestra misión es hacer discípulos de Jesús (Mat. 28:18-20). Pero si no tenemos claro cuál es el telos, el fin de lo que hacemos, los discípulos que haremos serán deficientes.

Pablo nos presenta claramente ese fin en Colosenses 1:29. Él obraba “a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en Cristo”. Lo que anhelamos ver en los discípulos que hacemos no son copias de nosotros mismos, ni copias de nuestra filosofía ministerial o iglesias. Anhelamos ver personas que se parezcan a Cristo. A fin de cuentas, estamos haciendo discípulos de Jesús, no discípulos de nosotros.

Lo que anhelamos ver en los discípulos que hacemos no son copias de nosotros mismos, sino que anhelamos ver personas que se parezcan a Cristo.

Con eso establecido, vale la pena preguntarnos: ¿en qué consiste ser un discípulo de Jesús?

La palabra que se usa para discípulos en el Nuevo Testamento, se trata de un aprendiz que sigue a su maestro. Se usaba en el contexto de los Rabís, quienes invitaban a alumnos a seguirlos y aprender de ellos. En ese sentido, el discípulo de Jesús es un aprendiz de Jesús. Es un seguidor que, al seguir a Cristo, sigue aprendiendo de Él.

Estas son cuatro características de lo que significa ser un discípulo:

1. Un discípulo cree en Jesús

Creemos que alguien entra a una relación con Jesús arrepintiéndose de su propio pecado y poniendo su fe en la obra de Cristo Jesús. Esto debe ser seguido por el bautismo, ya que el bautismo es la señal o imagen pública de que alguien se identifica con Cristo.

2. Un discípulo crece en Jesús

Después de haber creído en Jesús, el discípulo entra a un proceso de crecer en Él. Uno nunca llega al punto donde avanza más allá de Jesús. La misma gracia que nos salva es la gracia que nos empodera para vivir toda la vida cristiana. Como dice Pablo en Colosenses 2:6-7, “de la manera que recibieron a Cristo Jesús el Señor, así anden en El”.

El proceso de crecimiento de un cristiano es profundizar en Cristo, depender de Él, sujetarse a Él, y confiar solo en Él. Es un proceso de crecimiento en intimidad, conociéndolo más, y pasando tiempo con Él. Si nuestra meta es ser como Jesús, eso implica que tenemos que pasar mucho tiempo con Jesús.

El proceso de crecimiento de un cristiano es profundizar en Cristo, depender de Él, sujetarse a Él, y confiar solo en Él.

3. Un discípulo obedece a Jesús

Un resultado de pasar tiempo con Jesús y sujetarnos a Él será obedecerlo. A medida que crecemos en amor a Jesús, querremos hacer lo que Él demanda de nosotros (Jn. 14:15). Desearemos obedecer no solo porque Él nos pide eso, sino también porque confiamos en que Él sabe cómo ordenar nuestra vida mejor que nosotros.

Esto implica conocer lo que la Biblia demanda de nuestras vidas y ponerlo en práctica. Cuando no obedecemos, nos arrepentimos y volvemos una vez más al mensaje del evangelio, encontrando gracia para seguir adelante.

Esto es un elemento importante en la Gran Comisión. Si cuando hacemos discípulos solo los llevamos a la conversión y a tener un tiempo devocional diario, no estamos cumpliendo con nuestra tarea. La Gran Comisión en Mateo 28 nos habla que debemos enseñar a los discípulos de Jesús a guardar todo lo que Él nos ha mandado a hacer.

La Gran Comisión en Mateo 28 nos habla que debemos enseñar a los discípulos de Jesús a guardar todo lo que Él nos ha mandado a hacer.

4. Los discípulos son como Jesús

Esta es la meta a la que el Espíritu Santo nos está llevando. Romanos 8:29 nos explica que Dios nos ha justificado con el fin de conformarnos a la imagen de Cristo. Colosenses 3:10 nos explica cómo estamos siendo renovados a esa imagen.

Cuando hacemos discípulos, por tanto, anhelamos ver a personas siendo conformadas más y más a la imagen de Cristo. Nuestra tarea es ver a más personas viviendo como Jesús viviría en su trabajo, colegio, y ciudad.

Esto nos recuerda que la tarea de hacer discípulos es una de las maneras en las que más claramente somos discípulos, porque Cristo mismo hizo discípulos. Viendo su ministerio podemos aprender a hacer lo que Él hizo. La única diferencia es que nosotros no hacemos discípulos de nosotros; hacemos discípulos de Él.

Por lo tanto, a medida que haces discípulos, deberías considerar que un discípulo es alguien que cree en Jesús, crece en Él, y lo obedece para ser como Él.

1 Comment

  1. Zabdiel Acosta junio 11, 2018 at 3:58 am

    Siempre aprendo a través de estos artículos, son de enorme bendición.

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