No conozco a nadie que diga orar lo suficiente.

A todos nos cuesta orar como deberíamos. A veces sentimos como si todas nuestras palabras siguen flotando en el techo luego de que oramos.

Pensando en eso, aquí hay algunos consejos que puedes seguir para buscar mejorar tu vida de oración:

1. Aparta el tiempo para orar

Muchos de nosotros somos buenos en orar de una forma reactiva, pero no tanto de una manera proactiva. Solemos orar en un momento arduo durante el día laboral o antes de entrar a una reunión difícil, pero pocos de nosotros tenemos un tiempo disciplinado de oración.

Puedes empezar simplemente con orar 10 minutos todos los días. Estos minutos pueden ser durante el almuerzo, en el carro mientras vas al trabajo, o en la mañana antes de salir de casa.

Para mí, este tiempo siempre es en las mañanas después de leer la Biblia por un rato.

Protege esos momentos. Asegura que nada más los ocupe. Apaga tu celular, cierra la laptop, y dedicate a hablar con el Señor.

2. Solo habla

A veces creemos que tenemos que orar como los grandes predicadores. “Oh Señor, tu magnificencia majestuosa me abruma…”. No hay nada malo en esto, pero pocos de nosotros hablamos así en realidad.

La oración es conversación con Dios. Por lo tanto, habla con Dios como un niño que se acerca a su papá. Paul Miller, en su libro Una vida de oración, anima a sus lectores a dejar de intentar “orar correctamente” y simplemente dejar que las palabras salgan. Él dice,

La oración es conversación con Dios.

“La única manera de acercarte a Dios es quitandote todo tipo de disfraz espiritual. El verdadero tú tiene que conocer al verdadero Dios. Él es una persona”.

3. Orar con una lista

Algunos de nosotros necesitamos algún tipo de orden o secuencia al orar, y para eso son muy útiles las listas de oración.

Actualmente, uso un sistema de tarjetas recomendado por Paul Miller. Cada tarjeta tiene el nombre de alguien y las cosas que quiero pedir por él, usualmente escrito con un versículo bíblico. Cuando termino con todas las tarjetas luego de varios días, empiezo desde el principio.

Este sistema me quita la presión de tener que terminar con cierta cantidad de oraciones por personas en un solo día. Puedo orar por las personas tranquilamente con el tiempo que tengo.

4. Orar la Biblia

A veces es difícil saber qué orar por otra persona o por nosotros mismos. Por lo tanto, lo más recomendable es orar la Biblia. Por ejemplo, puedes orar a diario con el pasaje que leíste ese día, o puedes orar las oraciones famosas de la Biblia como las de Pablo en las epístolas.

Donald Whitney escribió un libro excelente acerca de este tema. Él nos recomienda orar el salmo del día. Por ejemplo, si hoy es el día 25 del mes, puedes ir al salmo 25 y orar sobre su contenido por las personas en tu vida.

La ventaja de esto es que, al hacerlo, oramos las palabras de Dios. Estamos pidiendo por las personas las cosas que sabemos con seguridad que Dios quiere hacer en ellas.

Conclusión

Estos consejos no son pasos mágicos que de repente te harán el mejor guerrero de oración en la historia. Sin embargo, no deberíamos mantenernos pasivos o tirar la toalla cuando se trata de buscar crecer en nuestra oración.

Siendo intencionales, buscando de Dios, podemos estar seguros de que el Espíritu Santo nos acercará más al Señor. Recuerda, Dios es nuestro Buen Padre. A Él le gusta contestar nuestras oraciones y llevarnos a cultivar intimidad con Él.

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