¿Qué hace que una iglesia sea “local”? Teológicamente, la iglesia local se ha distinguido de la iglesia universal en que la iglesia local es un grupo de cristianos que se congregan regularmente, mientras que la iglesia universal son todos los creyentes de todos los tiempos.

Pero esta definición de la iglesia local es un tanto pasiva. Si nos satisfacemos con tal definición, solo tenemos que estar en reuniones para considerarnos una iglesia local.

Una iglesia local vive en un contexto específico y se desenvuelve en él. Todo lo que hace está impactado de alguna por el contexto en el que se encuentra. Aun en los casos de las iglesias que parecen aislarse de la cultura que les rodea, ellas toman en cuenta ciertos elementos de esa cultura para poder aislarse como desean hacerlo.

Una iglesia local es llamada a entablar una relación con su comunidad y cultura con el fin de hacer discípulos y servir su comunidad.

Además, una iglesia local es llamada a entablar una relación con su comunidad y cultura con el fin de hacer discípulos. Esto requiere un entendimiento de lo que significa ser una iglesia local. Considera los siguientes tres puntos:

1. Una iglesia local escucha su contexto

Para los cristianos es fácil fingir que lo sabemos todo. Por eso podríamos entrar a una comunidad para plantar una iglesia en ella, creyendo que ya entendemos y sabemos cómo piensan los miembros de esa comunidad.

Sin embargo, en América Latina puede variar enormemente la cultura, las necesidades, y la situación social de una comunidad a otra. Por ejemplo, podemos estar en un lugar con muchos recursos económicos ubicado a un kilómetro de un lugar con alta pobreza.

Esto significa que debemos aprender a escuchar a nuestro contexto. Tenemos que sentarnos a hablar con las personas a las que queremos alcanzar. Preguntar acerca de sus vidas, anhelos, luchas, bendiciones, y dolores. Podríamos hablar con líderes de la comunidad. También podríamos conocer espacios de influencia como universidades, algunos negocios, y lugares de cultura general como museos y estadios de deporte.

Tenemos que escuchar nuestro contexto para ser una iglesia local.

2. Una iglesia local está presente en su contexto

No solo debemos escuchar a nuestra comunidad, sino que además deberíamos ser visibles en ella. No me refiero a tener un edificio que todos conozcan (aunque eso puede ayudar). En cambio, me refiero a estar presentes en nuestra comunidad conociendo a más personas.

Esto incluye atender necesidades cuando las vemos, o sirviendo en eventos culturales.

No siempre será de la misma manera, pero las personas de una iglesia local están invirtiendo en su localidad de alguna forma u otra mientras dan a conocer el evangelio. Incluso aunque no sea precisamente por medio de la iglesia como institución.

3. Una iglesia local se encarna en su contexto

En la contextualización, la iglesia tiene que protegerse de dos peligros enormes:

  1. Sobrecontextualización: donde el mensaje del evangelio y el cristianismo se adapta tanto a la cultura que ya no es el cristianismo.
  2. Descontextualización: donde el mensaje del evangelio no es relevante a la realidad de la cultura.

En medio de esta realidad, la iglesia local tiene que aprender a contextualizarse contestando las preguntas de la comunidad que la rodea, hablando sobre sus temores, descubriendo y desafiando sus ídolos, y retando las ideas erradas de la cultura. Esto también implica que, donde la cultura refleja la gracia común de Dios, la iglesia puede celebrar eso reconociendo que proviene de Él.

Esta última tarea solo se logrará a medida que una iglesia local escucha su contexto y está presente en él. Esto es clave para hablar de una iglesia local brillando en una comunidad.

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