Hay un refrán constante en mi generación: “Las instituciones son malas y solo se preocupan por los intereses de unos pocos”. Tal vez no siempre es dicho exactamente de esa manera, pero muchos lo han pensado de una forma u otra.

Las personas pueden hablar así prácticamente de cualquier organización o institución, incluso de las iglesias locales. En realidad, es una bomba fácil de lanzar pero difícil de defender. ¿Qué evidencia hay de que las instituciones son malas? ¿Quiénes son los pocos por los que ellas se preocupan? Y hablando de la iglesia, ¿ella es otra institución más? ¿Tenemos pruebas de que sea malo que la iglesia local sea una institución?

Aclaraciones importantes

El concepto de “institución” es muy difícil para la iglesia. La palabra “institución” nunca se menciona en el Nuevo Testamento. Muchos ven lo relatado en el libro de Hechos y dicen que la iglesia allí era totalmente orgánica, y que no hay razón para que tengamos una institución. Por otra parte, muchos creen que la institución eclesiástica solo sirve a las necesidades o deseos de los líderes o los que tienen poder, mientras los miembros quedan fuera de ese círculo al menos que alcancen cierto poder político dentro de la institución.

Al mismo tiempo, es cierto que sí hay instituciones que se han aprovechado de la gente que pertenece a ellas. Sabemos también de iglesias y organizaciones con liderazgo corrupto y manipulador. Estas instituciones usualmente tienen una jerarquía muy autoritativa.

Es cierto que sí hay instituciones que se han aprovechado de la gente que pertenece a ellas.  Sabemos también de iglesias con liderazgo corrupto y manipulador.

Con todo, es necesario dar un paso atrás para tratar este tema. Antes de decidir si las instituciones son malas en sí mismas, y si siempre terminan olvidándose de las personas, y si es malo que la iglesia local sea una institución, deberíamos evaluar qué son las instituciones y cómo funcionan.

Vale aclarar que, cuando me refiero a instituciones, tengo en mente principalmente a organizaciones no gubernamentales e iglesias. Las empresas son instituciones también, pero su función usualmente es mucho más clara (hacer dinero).

Estas son cuatro preguntas que debemos responder en esta conversación:

1. ¿Qué es una institución?

En su libro, Inteligencia Institucional, Gordon Smith define una institución de la siguiente manera:

“Una institución es una estructura social que hace uso de sabiduría, talento, y recursos hacia una causa o un propósito común”.

Esta es la definición más básica. Nos ayuda a entender que una institución no necesariamente incluye edificios, papeles legales, presupuestos, y costos administrativos. Cuando un grupo de personas decide que puede alcanzar juntos algún propósito mejor de lo que podrían hacerlo solos, ya tienes una institución. En ese sentido, aún la iglesia mostrada en el libro de Hechos era una institución.

Por supuesto, hay diferentes formas de institucionalizar y organizar. Esto sucederá en base al tamaño del grupo y de la causa o propósito que tiene.

2. ¿Para qué sirve una institución?

En general, una institución permite juntar recursos, formalizar una presencia en una comunidad o ciudad, aplicar para ciertos beneficios gubernamentales, y simplemente tener mayor peso para poder resolver ciertos problemas sociales o religiosos.

Una institución también permite, en teoría, una mejor rendición de cuentas y una mayor eficacia, ya que hay más recursos, más personas, y más ideas centralizadas sobre un solo camino para cumplir un solo propósito.

En el mismo libro, Gordon Smith dice lo siguiente:

“No existe el concepto de una institución genérica. Cada organización tiene una identidad única, un llamado, y un propósito — una razón para existir. La vitalidad institucional depende de descubrir y vivir con claridad precisas el siguiente punto: ¿Quién somos? ¿Cuál es nuestro propósito, nuestra misión, y/o nuestro llamado?”

En este sentido, la institución existe para cumplir lo que la gente que la conforma determina que es su propósito. Esto importa porque una institución no puede hacer ni cumplir cosas que la gente dentro de ella no decide o no quiere hacer.

Una institución no puede hacer ni cumplir cosas que la gente dentro de ella no decide o no quiere hacer.

3. ¿Cuáles son los beneficios de una institución?

El mayor beneficio de una institución es su naturaleza duradera. Cuando una institución es manejada honestamente, logra plasmar una visión y unos métodos que permiten que sirvan a su propósito a largo plazo.

Una institución, entonces, no depende de la visión o del carisma de un individuo. Cuando el líder ya no está, la institución permanece. Una institución organizada apropiadamente ayuda al líder a rendir cuentas. Por otra parte, permite reunir más recursos y personas alrededor de un mismo propósito.

4. ¿Es la iglesia una institución?

Después de todo lo dicho, podemos ver cómo en un sentido la iglesia es una institución; por lo menos la iglesia local. No en su sentido total, ya que la institución no permanecerá, sino que en la eternidad solo seremos el cuerpo orgánico de Cristo.

Sin embargo, la iglesia local en muchos países es reconocida por el gobierno como una entidad legal. Este paso por sí mismo hace que la iglesia se tenga que institucionalizar más para manejar sus asuntos en orden, de una manera transparente delante del gobierno, ya que tienen que cumplir con las exigencias del estado.

En un sentido, la institución es simplemente un canal para la iglesia local que le permite ejecutar mejor su misión. La iglesia reúne recursos, reúne a personas, nombra a líderes con el fin de ser más eficientes el cumplimiento de su misión. Esto significa que todos los recursos, los eventos, el personal, y el liderazgo sirven a la misión y no directamente a la institución. O por lo menos así debería de ser.

El desafío para la iglesia como institución es no perder su propósito, misión, y naturaleza orgánica

Por lo tanto, no es malo en sí mismo que una iglesia local sea una institución. Sin embargo, el desafío para la iglesia como institución es no perder su propósito, misión, y naturaleza orgánica en medio de la institucionalización. Toda iglesia se vuelve enferma cuando eso sucede. Esto será más y más complejo para una iglesia a medida que crece. Cada vez que más personas y más recursos entran, una iglesia tendrá que luchar por mantener la misión y la naturaleza orgánica como lo más importante.

 

Leave A Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *