Hablar la verdad importa, como hablé en otro artículo, pero no es suficiente para que crezcamos a imagen de Cristo. Según Efesios 4:15, la iglesia se parecerá más a Jesús a medida que nos hablamos la verdad en amor.

Algunas personas son buenas para hablar la verdad, pero no entienden cómo hacerlo en amor. Pensando en eso, aquí comparto cuatro aspectos de hablar la verdad en amor:

1. Controlamos nuestro tono al hablar.

Nuestras conversaciones deberían ser llenas de gracia (Col. 4:6). Deberíamos ser amables los unos con los otros, viviendo en paz (Rom. 12:10,18). Esto no significa que callamos la verdad, sino que la forma en la que decimos debería ser llena de cariño.

Paul Tripp dice lo siguiente:

“Debido a que el ministerio bíblico personal implica el desarrollo de relaciones que estimulen y apoyen la obra de Dios en los corazones, es imposible servir sin ser afectados, de alguna manera, por el pecado y las luchas de las personas que servimos”.

A veces las conversaciones que tendremos serán difíciles y vamos a querer responder con enojo o de manera ofensiva. Aquí importa ver el ejemplo de Cristo. A pesar de ser criticado, acusado falsamente, y maltratado, Cristo responde con paz y dominio propio.

2. Otorgamos el beneficio de la duda.

A veces, cuando hablemos la verdad en amor, la persona con quien hablamos no estará de acuerdo con lo que decimos. En esos momentos se nos hace fácil ser insistentes y sentir la responsabilidad de hacer que ellos vean las cosas como nosotros las vemos. Pero esto no es necesario. El Espíritu Santo es el Espíritu de verdad. Podemos confiar en que Él va a llevarnos a todos hacia la verdad.

Cuando alguien nos explica que lo que vemos en su vida no es exactamente como lo vemos, nuestra responsabilidad es creerles y no pelear con ellos. Tal vez podamos y debamos seguir la conversación más adelante, pero una vez más debería ser en amor. Esto lo vemos en lo que dice Pablo en 1 Corintios 13:6-7:

“El amor no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.

3. Hablamos la verdad para el bien de los demás.

Hablar la verdad en amor es hacerlo para el beneficio de la otra persona.

Por lo tanto, antes de que abras tu boca para hablar la verdad a alguien, deberías evaluar tu corazón. ¿Por qué quieres hablar con esta persona? ¿Cómo sabrás que lograste hablar la verdad en amor? ¿Qué quieres lograr en la conversación?

Hablar la verdad en amor es hacerlo para el beneficio de la otra persona.

En muchos casos, al hablarnos la verdad solo queremos exponer nuestros pensamientos, y no precisamente ayudar a otros a ver su pecado y caminar más cerca de Cristo. El amor no busca el bienestar propio ni tener la razón. En cambio, busca el bien de la otra persona.

4. Estamos dispuestos a decir las cosas difíciles.

Hablar en amor no significa callar las cosas difíciles. Si no las decimos, podemos estar permitiendo que las personas en nuestras vidas se hagan mayor daño o caigan en peores patrones de comportamiento porque no tenemos la valentía de hablar al respecto.

Tener una conversación en donde nos hablamos la verdad, es un acto de amor en sí.

Un hábito constante

Todos esto no es algo que solo deberíamos hacer de vez en cuando. El pueblo de Dios debe ser marcado por hablarse la verdad en amor. Cristo mismo se da a conocer como “la verdad” (Jn 14:6). Dios también es reconocido como Amor (1 Jn. 4:8).

Todos nosotros estamos en el proceso de ser más conformados a imagen de Cristo. Esto significa que deberíamos tener muchas conversaciones hablando la verdad en amor.

Esto también marca una enorme diferencia entre la iglesia y el resto del mundo. El resto del mundo está bajo el dominio del engañador. No acostumbra a hablar la verdad, sino que prefiere la mentira. Y aun cuando las personas del mundo se hablan la verdad a veces, lo hacen con poco amor.

Al hablar la verdad en amor, la iglesia demuestra y testifica el evangelio. La verdad, Jesucristo, se dió por nosotros en el mayor acto de amor. Eso nos ha transformado radicalmente, de manera que ahora anhelamos ser como Él. Como consecuencia, nos hablamos la verdad y lo hacemos en amor.

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *