Tal vez ya has escuchado el término “iglesia misional” en alguna conferencia o lo has leído en un libro. Para algunas personas, esta frase tiende a generar polémica porque implica una liberalidad con las Escrituras. En particular porque, según algunos historiadores, la “iglesia misional” surgió como una conclusión de la labor teológica de Karl Barth.

Sin embargo, no todo en la idea misional es malo. Hemos visto un resurgimiento de este concepto dentro de iglesias teológicamente conservadoras. Esto lo podemos ver en movimientos como City to City y redes como Acts 29, y también plasmado en libros como Iglesia Centrada de Tim Keller. Todos los años se publican recursos que buscan ayudar a la iglesia tradicional o institucional a transicionar a ser una iglesia misional.

Tenemos una misión

Según Tim Keller, el concepto misional viene vinculado a la idea de missio dei, o la misión de Dios. Esta idea promueve que el Dios Trino tiene una misión, la de rescatar y salvar aquello que se había perdido (Lc. 19:10). Esta misión es la historia de toda la Biblia, donde Él inicia con un pueblo, Israel, y de ese pueblo nace su Hijo, quien será de bendición a todas las naciones cumpliendo la promesa de Dios a Abraham (Gen. 12,15).

El Dios Trino tiene una misión, la de rescatar y salvar aquello que se había perdido.

 

Así como el Dios Trino tiene una misión, Él también ha dado a su pueblo una misión. Jesús dijo a sus discípulos: “Paz a ustedes; como el Padre Me ha enviado, así también Yo los envío” (Jn. 20:21). También tenemos el pasaje de la Gran Comisión, Mateo 28:18-20, en donde Jesús envía a sus discípulos para que hagan discípulos de Él. También vale mencionar lo que Pablo dice en 2 Corintios 5:20: “Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros…”.

Entendiendo que la iglesia tiene una misión, ¿cómo luce entonces una iglesia misional? Veamos cuatro características de ella:

1. En una iglesia misional, la misión es la función principal.

En una iglesia misional, la misión no es un programa o un evento, sino la función principal del cuerpo de Cristo.

Todos hemos visitado alguna iglesia que tiene un programa de misión. Recuerdo cuando crecí en una iglesia conservadora en la que todos los martes era noche de evangelismo. Teníamos que salir a “ganar almas.” Este ministerio de “ganar almas” tenía un líder, un presupuesto, y un programa… solo los martes en la noche.

En contraste, una iglesia misional ve todo lo que hace como comunidad y como individuos mediante los lentes de la misión. En ese sentido, la iglesia es una misión. O por decirlo de otra manera, la iglesia es una embajada local de la misión de Dios. No me refiero a la institución, ni al edificio, ni al servicio, sino que me refiero a la comunidad de personas redimidas por Dios. Ellos forman una embajada local de la misión de nuestro Señor.

Una iglesia misional ve todo lo que hace como comunidad y como individuos mediante los lentes de la misión.

La iglesia es el resultado de la misión del Dios Trino, quien vino a rescatar para sí mismo gente de toda lengua, tribu, y nación, y luego ha movilizado a esa misma comunidad para que glorifique Su nombre y sean embajadores de Su evangelio donde sea que estén. No solo son embajadores de Su evangelio, sino que además viven las implicaciones de éste.

2. En una iglesia misional, la Biblia es la autoridad en medio de un contexto.

Una iglesia misional cree en la Sola Scriptura. La Palabra de Dios es la autoridad y la regla para la fe y la práctica de la iglesia. Sin embargo, una iglesia misional toma una postura de aprendizaje y de escuchar a su contexto para explicar el evangelio y la Palabra de una manera que conteste las preguntas que tienen su ciudad, desafíe a sus ídolos, y llame a su ciudad al arrepentimiento de maneras específicas.

En la Biblia vemos que Pablo hizo esto constantemente. La manera en que hablaba con gente principalmente judía era diferente a la manera en la que hablaba a los gentiles. Por ejemplo, en Hechos 17, Pablo presta atención a la ciudad en la que se encuentra y explica el evangelio de una manera relevante para esa cultura; relevante en el sentido de que habla a las necesidades profundas y conmovedoras de la cultura.

Es por eso que la iglesia misional es una iglesia local. Esta iglesia existe en un tiempo determinado, en un sector determinado. Ese tiempo y ese sector ha sido influenciado por diferentes fenómenos sociales, religiosos, e históricos que deben impactar la manera en que explicamos y encarnamos el mensaje de la Biblia.

3. En una iglesia misional, cada creyente se involucra en la misión.

Aunque puede parecer obvio, es necesario recalcar este punto. La misión que Dios ha dado a su iglesia, se la ha dado a toda su iglesia (no solo a los pastores o líderes). Cristo dio la Gran Comisión a sus discípulos.

A veces nos hemos acostumbrado a llevar a gente a la iglesia para que el pastor les pueda explicar su pecado y el evangelio, porque para nosotros es algo vergonzoso tener que hacer eso, ya que no queremos que la dinámica de nuestra relación con esas personas cambie o porque no sabemos cómo explicar el evangelio.

Pero una iglesia misional toma la postura de que cada cristiano es un misionero. Donde sea que se encuentre, Dios lo ha colocado allí para ser un verdadero amigo de las personas (Mr. 12:30-31), amándolas, sirviendoles, y sacrificándose por ellas con el fin de ser un testigo del evangelio (Hch. 1:8). Esto es tarea de todos los cristianos, no solo los “profesionales”.

4. En una iglesia misional, la comunidad demuestra el reino de Dios.

Cuando los cristianos viven conforme a la Biblia, ellos encontrarán su gozo, su satisfacción, y su esperanza en Cristo. Estarán llenos de Él, lo cual implica que no habrá espacio para inseguridades, pleitos, y frustración. Y cuando esas cosas negativas ocurren, ellos se perdonan, se toleran, se exhortan, y se animan (Jn. 13:35, 17:21; Col. 3:12-17).

Es por eso que una iglesia misional considera a la comunidad de hermanos como “poder atractivo” (por decirlo de alguna manera), llamando la atención de las personas en el entorno en el que se encuentra la iglesia. Como hemos mencionado, la iglesia es una embajada local de la misión de Dios.

Por eso Tim Keller dice que la comunidad de cristianos es una contra-cultura, o una ciudad alternativa que crea un impacto en su contexto:

“Los cristianos son llamados a ser una ciudad alternativa dentro de cada ciudad terrenal, una cultura humana alternativa dentro de cada cultura humana; a mostrar cómo el sexo, el dinero y el poder pueden usarse de maneras que no destruyen; a mostrar cómo clases y razas que no se avienen fuera de Cristo, pueden llevarse bien en él; y a mostrar que sí es posible cultivar utilizando las herramientas del arte, la educación, el gobierno y la empresa, para llevar esperanza a la gente en vez de desesperanza o cinismo”.

A final de cuentas, la idea de una iglesia misional no es una moda o un simple estilo de iglesia. Este concepto nace de una convicción de qué es la iglesia y para qué existe. Es una respuesta bíblica a aquellas iglesias que se han desviado de su misión y han terminado haciendo todo lo que tienen que hacer para guardar y proteger su poder, sus recursos, y su reino personal, en vez de demostrar el reino de Dios.

Agradezco a Dios que Él haya levantado una vez más un movimiento de iglesias que entienden que existen para Su gloria con el fin de cumplir con Su misión.

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