Entendiendo que muchos plantadores de iglesias sugieren la idea de tener un equipo plantador, el otro día hablaba con un plantador que me planteó esta situación: Una iglesia en el sector promueve cosas con las que muchos de sus miembros están en desacuerdo y enojados. ¿Ellos serían buenas personas para invitar a plantar una nueva iglesia?

Mi respuesta tal vez fue muy fuerte, pero no me pude contener: ¡NO!

¿Por qué respondí así? Porque un equipo plantador es un grupo de personas comprometidas, junto al equipo pastoral, a vivir la misión de hacer discípulos en el contexto donde se anhela plantar la iglesia. De esa manera, el equipo se vuelve la primera expresión de la iglesia que se está plantando. Por tanto, es peligroso invitar al equipo a personas que se quieren unir a él porque están enojadas con sus iglesias actuales.

Un equipo plantador es un grupo de personas comprometidas, junto al equipo pastoral, a vivir la misión de hacer discípulos en el contexto donde se anhela plantar la iglesia.

Aquí hay cuatro características que estas personas suelen tener:

1. Ellos están más interesados en lo que no quieren

Si estos hermanos llegan a ser parte del equipo simplemente porque están enojados con su última iglesia, lo más seguro es que no estén allí para cumplir con una misión, sino para no hacer lo que se hacía en la iglesia anterior a la que pertenecían.

En otras palabras, la motivación de ellos tiene muy poco que ver con hacer discípulos. En cambio, está más relacionada con salir de una situación que no les gustaba.

2. Ellos están amargados con la iglesia

Mientras estas personas estén de acuerdo con la nueva plantación al principio, llegará un tiempo en el que también se amargarán contigo.

Si, por ejemplo, siempre han estado en desacuerdo con la iglesia anterior a la que pertenecían, ¿qué garantía tienes de que no van a llegar a estar en desacuerdo con la nueva?

3. Ellos están comprometidos con un estilo

En muchos casos, la gente sale de una iglesia porque ya no les gusta el “estilo” de esa iglesia. Creen que, al ser parte de una plantación, pueden ser parte de un nuevo estilo.

Sin embargo, toda iglesia que crece es una iglesia cambia con el tiempo. Eso no significa que cambiará su filosofía ministerial, pero algunas cosas cambiarán debido al tamaño de la congregación. El ambiente de una iglesia pequeña, en ese sentido, será diferente al ambiente y estilo de una iglesia mediana o grande.

4. Ellos quieren ser un tipo de iglesia, no la Iglesia

Finalmente, en muchos casos la gente busca metodología y no misión.

Quieren ser parte de una iglesia “cool”, con cierto tipo de música, o con menos programas, o con mucha gente joven, entre otras cualidades. Por eso, cuando la nueva iglesia ya no cumple con la metodología que les gusta, ellos se van.

En ese sentido, podemos decir que el compromiso de estas personas no es con la Iglesia ni con ser la iglesia. Su compromiso es solo con cierto tipo de iglesia.

Conclusión

Ten cuidado con quien invitas a tu equipo plantador.

No quiero generalizar y decir que todas las personas que salieron de una iglesia con la que estaban en desacuerdo son como las descritas en este artículo, pero es vital que evites formar tu equipo con cristianos enojados con sus iglesias anteriores.

Asegúrate de que los miembros de tu equipo plantador están allí para hacer discípulos del sector o del contexto donde se encuentran, y no están simplemente buscando lograr tener el tipo o estilo de iglesia que no tenían antes.

Si vienen a tu equipo por razones equivocadas, puedes tener por seguro que se irán cuando ya se cansen de la nueva plantación.

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